Para no tropezar

pexels-photo-587836.jpegCuando empiezas algo, probablemente pueda terminar de dos maneras. La primera, siendo un completo desastre. La segunda, convirtiéndose en alguna de esas cosas que te hacen suspirar sin darte cuenta.

Todo tiene un principio, un recorrido y un final. Puede que sea uno de esos finales que esté lleno de piedras, pero del que empieza a brotar algo que busca salir a la superficie y respirar.

Te encuentras en una situación donde tus ojos están cubiertos por ese tipo de materiales que no dejan pasar la luz y de pronto estás totalmente a oscuras , así pasa un lapso de tiempo….Y entonces, después de muchas caídas, tropezones, unas cuantas raspadas y cortadas, empiezas a ver una luz a lo lejos, que cada vez se acerca más y más…

Empiezas a reconocer ciertas cosas y te das cuenta con qué obstáculos estabas tropezando, comienzas a ver todo más claro y sientes un vacío grande, ese que la venda cubría y el que no sentías porque no te permitías ver.

Y aunque te entristece darte cuenta que las cosas que imaginabas estando a oscuras, no están y no son de la forma que esperabas que estuvieran, tus heridas poco a poco van sanando porque ya sabes con qué no tropezar.

-Mari Carmen M.Cano.

Una vez que crecemos

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Crecer duele. Y no me refiero a ese dolor que uno siente al rasparse una rodilla contra el suelo o a cortarse con una hoja de papel. Eso en unos días se curaba y hasta nos gustaba arrancar las costras que se formaban (en  mi caso). El crecer no forma parte de poner un poco de merthiolate en la herida y tratar de que cure o sane en cuestión de unos días. El crecer para mi tiene dos partes, una de ellas te ayuda a volverte independiente, volar a nuevos horizontes, dejarte llevar, llenarte de experiencias, ahorrar o gastártelo todo, hacer básicamente lo que quieras mientras puedas, experimentar, descubrir cosas que no sabías y que claramente aprenderás, te deja convertiré en lo que quieres y cuando esto pasa, te dan ganas de comerte al mundo, crees que todo se puede hacer y realmente (perdón que te lo diga) eso no es verdad, al menos que tengas unos ocho o doce brazos y te dividas en mil partes.

Cuando somos más pequeños en lo único que pensamos es en crecer, en tener un trabajo, sea lo que sea (moldeador de plastilina, cajera de comida de plástico en la sala de tu casa, creadora de “joyas” con cuentitas de plástico e hilo elástico, constructor de camioncitos de madera o grandes edificios, volar helicópteros, cometas, dirigir barcos o simplemente tener súper poderes). Después de eso vamos creciendo un poco y nos vamos dando cuenta que tal vez no sea tan factible tomar una de esas opciones. La verdad no entiendo por qué queremos crecer tan rápido, una vez que crecemos, todo lo que queremos es dejar de hacerlo, que las etapas se detengan o que no acaben nunca…Creo que algo dentro de nosotros está invertido. Eres pequeño y te dan ganas de saber qué más hay o qué pasará cuando crezcas….Vas creciendo y muchas veces te dan ganas de regresar, como si la vida se fuera a acabar en muy poco tiempo y quisieras revivir todo de nuevo.

Al cabo de unas cuantas semanas pude ver más de cerca algo que ya sabía, a muchas personas no les gusta hacer lo que hacen. Es triste escuchar y ver eso, estar realizando cualquier cosa que no te guste simplemente por tener una necesidad o que te paguen más en algo que no te guste y un poco menos en lo que verdaderamente te apasiona. Para mi es completamente erróneo tener esa mentalidad pero sé que es algo que definitivamente se vive día a día. Todavía no puedo aceptar la idea de que vivo en un mundo que está diseñado desde que tenemos las agallas para dejar de llorar cuando nos dejan en el kínder (claramente lo hacemos por algo) , hasta el día que “terminamos” de estudiar ( incluya aquí cualquier tipo de grado, estudio, whatever)  para que de esta manera trabajemos toda nuestra vida. Sé que suena tal vez algo ridículo, mucha gente diría: entonces ¿Qué piensas hacer? O ¿Para qué crees que estás diseñado?  Y yo simplemente no puedo pensar completamente que la vida está solo hecha para eso aunque piensen que estoy loca.

La gente camina con más prisa, no se detienen a observar nada y no quiero generalizar pero es la gran mayoría. No sonríen ni se ve que hayan tenido un buen día, simplemente sus caras carecen de expresión. Y así, ¿Cómo me van a dar ganas de hacer lo que todo el mundo hace? Muchos fuman, toman café para estar más despiertos (porque claramente están cansados) hablan de política, economía. Visten formales y corren a todas partes, su mundo se convierte en trabajo, citas, juntas, llamadas, agendas llenas de pendientes…Perdón pero definitivamente qué horror! Y no sé si esté bien o mal pero estoy totalmente convencida de que no quiero vivir de esa manera.

A mí me gusta caminar en el pasto y ver cómo una ardilla va por comida, no me gusta estar sentada todo el tiempo porque me gusta caminar, prefiero un té o un helado a tomar veinte tazas de café al día, no me gusta que me digan cómo se tienen que hacer las cosas, odio el tráfico y la contaminación en todos los sentidos, no me gusta vestir como gente “grande” ni hablar sólo de temas que ocurren en el mundo, me gusta encontrarle la parte profunda a las conversaciones o descubrir a alguien interesante, me gusta observar y no caminar con prisa, me gusta tomarme mi tiempo y mi espacio, no me gusta estar viendo siempre a una ventana, me gusta oler las flores, ver el cielo y los atardeceres (que no se alcanzan a ver bien por todos los edificios) las hojas impregnadas en el piso, diez perros que están siendo paseados (tengo que decirles que todos van tranquilos, sin pelearse, es impresionante) me gusta ver cómo la lluvia cae en los charcos y alguien que te sonríe cuando vas pasando.

No quiero crecer, me cuesta trabajo hacerlo, no quiero dejar de ser yo ni dejar de hacer las cosas que me gusta hacer por estar muy ocupada. Después, cuando cumpla el objetivo por el cual estoy diseñada…. (Según la gente más grande que yo) ¿Cuándo voy a tener tiempo para hacer todo lo que quiero hacer?

 

-Mari Carmen M.Cano

No te olvides

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No te olvides, ni de mi risa, ni de los momentos, ni de las cosas que alguna vez dije.

No te olvides de dónde estuviste y las cosas que hiciste, de las risas pero también del llanto.

No te olvides de cada tema de conversación y cada historia de amor.

No te olvides de los buenos amigos, ni de la gente que te acompañó, ni de esas personas que se convirtieron en extraños.

No te olvides de cómo llegaste y cómo poco a poco te fuiste.

No te olvides de todo lo que aprendiste y lo que te enseñaron, de cómo fuiste fuerte y aprendiste a sobrevivir.

No te olvides que alguna vez fue el momento indicado y no se supo aprovechar, pero a veces también fue el momento perfecto para saber que cosas mejores vendrían y que tenías que dejar esas a un lado.

No te olvides de mis sentimientos, de lo que soy y lo que seré… Si es que ya no nos volvemos a ver.

No te olvides, que las cosas pasan y no son eternas, que a veces duran pequeños lapsos de tiempo y no regresan jamás.

No te olvides de sorprenderte por los pequeños detalles, por más mínimos que sean porque poco a poco se convierten en cosas grandes y son los que perduran en el corazón.

No te olvides de las mañanas frías, ni de los atardeceres de colores, rosas, naranjas y de algodón.

No te olvides que algún día fui yo esa persona que conociste, en algún momento de tu vida y te regaló un ratito de felicidad sin esperar uno a cambio, solo por el simple hecho de verte y hacerte feliz por un instante.

No te olvides que no te olvido y que siempre estarás en mi memoria y mis pensamientos porque mientras siga recordándote, seguirás existiendo.

No te olvides que aunque tú ya no me recuerdes, basta cantar una simple canción.

No te olvides que aquí sigo y estaré esperando para reencontrarnos otra vez.

No te olvides que no se puede olvidar.

-Mari Carmen M. Cano.

Un amor de aquellos


blog un amor de aquellosAmor verdadero, un amor de aquellos, mujer sin máscara, doncella valiente, que no necesite pero me haga su príncipe. Fémina ardiente, pasional en alma y no en lo carnal.  Niña de corazón, mujer por decisión, inocente como el sereno, fuerte como la lluvia. Única  como gota de agua, inquieta como la marea. Que no se conforme, brújula con dirección.

Sin ser sumisa que lo entregue todo, que desnude mi alma, que cuerpo cualquiera. Que desentrañe mis fantasmas, que no les tenga miedo a mis demonios; que encare al infierno, que me haga tocar el cielo.

Gladiadora de profesión, mi amante, ¡que bendición! Compañera no solo de cama, sino de sueños, ángel de protección. Mi todo, mi nada, mi blanco y mi negro, mi duda y mi certeza.  Musa radiante, galera de inmensidad, porcelana perfecta, núcleo de divinidad.

Amor de aquellos, amor de verdad, pendejadas de lado, locuras en la oscuridad. Miradas enamoradas, brazos curiosos, piernas firmes, alas para volar. Luz de luna, rayo de sol, calor de invierno, liquido de desierto. Elixir de vida, adicción sin igual. Que amarla me mate, que en quererla me haga sinodal.

Amor de aquellos, de memoria imborrable, de huellas marcadas, de besos que queman, de caricias que arden, de risas a carcajadas, de llantos vacío. De corrientes opuestas, voltajes de chispas. De pasión sin control, de sentimiento sin cadenas.

Amor de aquellos, que solo hay uno, que hace historia, que plasma poesía. Que inspira arte, que causa melancolía. Que para el tiempo, que no conoce el espacio. Que quita el frio, que llena el vacío. Que brota como manantial, que asombra cual aurora boreal. Que de perfección es cubista, pero clásico al comunicar.

Amor de aquellos, amor de dos. De orgullo corto, de melodiosa voz. De ritmo alegre, armonía de Dios. Libre como el viento, sin decir adiós.

Pablo López Navarro.

Sociedad ¿qué pedo?

Cuando digo sociedad me incluyo. Cuando menciono sociedad me refiero al conglomerado de generaciones que hemos creado el monstruo que somos. Hablo en plural, porque aunque sea en menor escala, todos somos partícipes de esta asquerosidad. Hemos creado una sociedad en donde el dinero manda por encima de los valores y principios morales, hemos creado una sociedad en donde el rico es más que el pobre, en donde al millonario se le alaba y al pobre se le discrimina.

Vivimos inmersos en juicios y prejuicios que etiquetan todo. Un sinfín de críticas que lo único que hacen es privarnos de conocer la verdadera esencia del mundo, la verdadera naturaleza de  las cosas. Una innumerable cantidad de ideas erróneas que nos causamos por culpa de los estereotipos, que lo único que hacen es encadenar a la mente, privar a nuestra alma y suprimir nuestra expresión natural.

Pensamientos que prohíben la libertad humana con la que nacemos, juicios que lo único que logran es encajonar a la humanidad en un status quo, que pobre de aquel que sea lo suficientemente fuerte como para tratar romper, pues se enfrentará a una cantidad inmensa de críticas, de prejuicios, de comentarios venenosos y del desprecio de los demás, arriesgando su aceptación dentro del demonio al que pertenecemos.

Y he aquí donde pregunto, sociedad ¿Qué pedo? ¿Qué ganamos con discriminar, que ganamos con creer ser mejor que los demás, que ganamos con intentar hacer menos al otro para poder así resaltar, que ganamos con alabar al que posee belleza, y voltearle la cara al feo? ¿Qué no sabemos que los dos son humanos, creados de los mismos materiales, con la misma esencia y naturaleza divina?

¿Qué queremos lograr tratando de encajar en una cárcel que lo único que va a traer consigo son cadenas? ¿Qué ganamos con tratar de acallar al que intenta ser diferente? ¿Qué intentamos cuando tiramos veneno emocional al prójimo sólo porque se expresa distinto a nosotros?

¿Porque seguir un modelo de cómo vivir, porque tratar de copiar la idea que los medios y redes sociales venden de lo que en realidad es vivir? ¿Porque creerles que aquel que bebe más alcohol y tiene más mujeres es el más hombre? ¿Porque esclavizar a la mujer a la belleza, convirtiéndola en un simple trofeo? Mujeres, ¿porque querer ser ese trofeo?

Talvez sea el miedo a ser diferente, o el miedo al qué dirán, pero las mejores personas son aquellas que inventan su propia forma de vida, aquellas que rompen con los prejuicios y liberan su alma, aquellas personas que se atreven a ser felices a su manera, sin escuchar a los demás. Aquellas personas que son tan valientes como para dejar en paz a los demás, y permitirles la misma libertad de expresión que ellos pregonan.

Y cada quien es libre de vivir como su intelecto le mande, sólo invito a reflexionar, a darnos cuenta que hay otra manera de ser, que hay una salida por la tangente donde se puede volar libremente, un lugar en donde si te atreves a probar tu libertad, la vida comenzará.

 

Penumbra y amanecer

Y si te miro no sé exactamente lo que sientes, no puedo descifrarte. No podría saber o decir si eres tú realmente o si estás envuelto en algo desconocido, si la confusión de tus pensamientos me involucra o me omite, si estás o no.

No sé como leerte, me cuesta entenderte aún cuando estas presente estás ausente y no siempre, la verdad es que no sé exactamente cuándo sí y cuándo no.

Ojalá pudiera encontrar una solución, un desvío, un alivio para aquello que sientes, para aquello que te apaga, para eso que te extingue poco a poco.

Te miro con ojos de impotencia, de saber que así como puedes, prefieres no hacerlo, prefieres estar oculto mientras todo te consume.

Desapareces y eres cambiante. Como un todo y un nada, como un momento de explosión y a veces de calma.

No pertenezco a la parte sombría del día, esa cuando el sol se va metiendo, y las luces se van apagando. Ese dónde las cosas son borrosas y nada está claro, dónde te pierdes y a veces no sales. Aquel lugar dónde te sueles esconder y prefieres hacerlo. A veces no entiendo como se disfruta la penumbra.

Aunque a veces mis días también sean negros, grises y un poco empañados. Aquí estaré cuando necesites saber que siempre habrá un motivo para ver un nuevo amanecer.

Mari Carmen Martínez Cano.

Tu sonrisa

Angelical como la primer brisa de verano,

tu sonrisa es algo sobrehumano.

Me hace suspirar con solo aparecer,

me hace desearla cuando llega el anochecer.

Porque ella es quien alumbra mi día

quien guía mi pasos,

la dueña de mi alegría

la que me tiene entre sus lazos.

Me encanta cual hechizo de ficción,

me enloquece cual si fuera su misión

me causa un muy dulce sabor de boca

cuando soy yo el que la provoca.

Dulce como lo fugaz de una estrella,

linda como el brotar de una flor,

tu sonrisa es increíblemente bella,

Tu sonrisa es mi nuevo amor.

Pablo López N.

 

Mientras todo pasa

Mientras las horas, los minutos y segundos pasan día a día y todo se desvanece, todo pasa lento pero al mismo tiempo tan rápido, abres y cierras los ojos, el viento te roza suavemente el pelo al caminar, levantas los ojos hacia el cielo, el sol te calienta por unos segundos, caminas y sigues caminando, contemplas, sientes, te destrozas, regresas, observas y analizas, divagas, te pierdes, entiendes y lo asimilas. Vuelves a cerrar los ojos y recuerdas que esto no es para siempre, ni tú, ni yo, ni nuestro alrededor.

Entonces todo empieza a fluir y te sientes tan ligero, tan débil, sin fuerza. Pero a la vez tan pesado, con impotencia y con coraje por dentro. Suspiras, miras más allá de lo que tienes cerca y todo empieza a brotar. Empiezas a explorar cada rincón de tu mente, cada pedazo existente porque ya nada es tangible, todo se mantiene en un recuerdo que nunca se irá.

Respiras y comienzas a llorar, hasta que descubres que es un final que jamás podrás entender, que cada vez que lo haces te duele más.  Tu ausencia se siente, no de la forma habitual, sino de esas ausencias que necesitas  llenar con memorias y recuerdos.  Donde te quedas aferrado a ellas y a los sentimientos, no sólo de lo pasajero sino de lo que queda.

Te extraño, como nadie podría lograr entender, como nadie podría sentir ni saber, porque este dolor no es de ella ni de él, es simplemente mío y me pertenece.  Así como las cosas que más quieres te pertenecen a ti, no del todo, solo por un momento. Gracias por ser parte de lo que fue y de lo que no regresará. Te quiero, hoy y siempre aunque estés ausente y me escuches donde todo es más claro y frío, donde el sol sale y también se mete, donde las estrellas salen cada noche para recordarme que no estás ausente del todo.

Mari Carmen M. Cano.

Que hermoso y a la vez terrorifico misterio…

Que pasa por tu mente, cuando por las noches te recuestas en tu cama tranquila y caliente, cuando tu mente ya no piensa mas en la rutina, cuando tu mente es capaz de imaginar tu día, cuando ya no queda más que dormir, pero tu cabeza se rehúsa a caer bajo los encantos de tu almohada. Que pasa por tus pensamientos en ese momento de lucha entre dormitar o seguir despierta. Yo me pregunto en ese mismo momento, si seré yo lo que pasa por tu imaginación, si seré yo la última persona en la que tu cerebro se enfoca; es un misterio que por el hecho de ser misterio me ilusiona, pero si fuese descubierto que no es así, me aterraría en sobremanera que fuese alguien mas en el último que piensas. Porque cuando tu mente sale del mundo real para entrar en el de los sueños, tus deseos más profundos salen a la luz, y daría hasta mi alma por ser uno de ellos, y al contrario pero a la vez el mismo resultado, moriría si fuese alguien más. Aún mi mente no duerme, aún mi corazón no está tranquilo, la duda me enloquece, sin embargo la respuesta me asusta… ¿Será que tu también piensas en mi? ¿Será que  piensas en alguien más?

Que hermoso y a la vez terrorifico misterio.

Pablo L. Navarrocropped-6704343732.jpg

Temía…

Temía estar solo, hasta que aprendí a quererme a mi mismo.

Temía fracasar, hasta que me di cuenta que únicamente fracaso si no lo intento.

Temía lo que la gente opinara de mi, hasta que me di cuenta de que todos modos opinarían de mi.

Temía que me rechazaran, hasta que entendí que este es necesario para crecer.

Temía a la verdad, hasta que descubrí la fealdad de las mentiras.

Temía la muerte, hasta que aprendí que no es el final, sino más bien un comienzo.

Temía el odio, hasta que me di cuenta que no es otra cosa que ignorancia.

Temía al ridículo, hasta que aprendí a reírme de mi mismo.

Temía hacerme viejo, hasta que comprendí que ganaba sabiduría día a día.

Temía a la oscuridad, hasta que vi la belleza de la luz de una estrella.

Temía al cambio, hasta que vi que aún la mariposa más hermosa necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.