Simplemente no fue suficiente

El día aún no nace y yo ya amanecí. Me levanté después de verte en un sueño. Desperté sin razón aparente, tal vez es mi subconsciente. Pero el soñarte me aterra, por alguna bizarra razón tu fantasma me persigue, me atormenta y en plena madrugada me despierta.

No sé si el arrepentimiento me invade, no sé si el que ya no estés me duele, pero te extraño y estar contigo ya no se puede. Tus visitas nocturnas provocan mi insomnio, algo me querrás decir pero al soñarte me asombro. La impotencia de no tenerte me destruye, los buenos recuerdos se desvanecen y hoy despierto porque soñarte ya no es suficiente.

En sueños estás pero eso no me sabe, te encuentro seguido en el mundo de Morfeo, pero no puedo ni abrazarte. El sólo pensarte pone agua salada en mis ojos; sin saber por qué, te necesito.

No supero tu partida, porque no te expresé mis sentimientos lo suficiente.  Tus últimos días intente remediarlo pero el sol no se tapa con un dedo. Los últimos días traté de estar contigo, y al ahora pensar en esos momentos que murieron sin vivir me desespero. El no poder hacer nada para ayudar aún me persigue y los recuerdos vanos que me dejó mi desprecio no me llenan.

Porque ya no recuerdo cuando fue la última vez que te dije que te quería, pero si recuerdo cuando fue la última vez que te mentí. Porque no puedo acordarme de la última vez que dibujé en tu rostro una sonrisa, pero si recuerdo la última vez que te hice llorar.

Y talvez por eso despierto, tal vez la impotencia me desespera y me quita el sueño, talvez tu fantasma  no me deja en paz, porque jamás fui lo suficientemente bueno, y jamás lo seré. Te fuiste de este mundo sin razón aparente, y quien soy yo para juzgarte pero nunca tuve el tiempo de decirte  que si llegué a amarte, que te necesitaba, que entendía pero que no quería partir dejarte.

Oculté mis sentimientos tras una fortaleza falsa, tras un entendimiento burdo. Tapé mi dolor con un orgullo y la frase de que los hombres no lloran y me propuse no mirar atrás, no pensar en los momentos jamás vividos, ni en las alegrías jamás sentidas. Traté de seguir adelante sin ti, traté de simplemente olvidarte, de a mi mente ya no traerte.  Intente evitar sufrirte con falsa valentía, con una fortaleza tan falsa como mis sueños.

Y creo que es por eso que hoy despierto en plena  madrugada, con tu recuerdo latente, con dolor, miedo e impotencia quemando en mi pecho. Esa valentía que pregonaba se extinguió, te extraño con todo el corazón y el sólo pensarte me hace llorar sin alguna razón.

A 4 años ya de tu partida, todavía no te supero, todavía no logro quitarme de encima la desesperación de no poder verte, todavía no dejo de recordar cómo no te dije suficientes te quiero, y es que simplemente todavía no supero el no poder abrazarte.

Tu partida me ha dolido, tu ausencia me destroza pero el arrepentimiento de no haberte disfrutado lo suficiente es lo que en pleno amanecer me pone a temblar, porque mi tiempo  contigo simplemente no fue suficiente.

Pablo López Navarro.

Encuéntralo y no lo dejes ir

Nunca hay prisa, es como sentir una tranquila calma cada que están cerca, no se necesita nada más que la presencia, lo insignificante se vuelve valioso y los pensamientos de lo profundo se convierten en fascinantes, no te dan ganas de marcharte, ni por un solo instante. No te limitas a escribir unas cuantas líneas o a hablar lo que se tiene qué, todo va más allá de eso, de lo habitual, de esa monotonía que te empieza a cansar, esto es totalmente diferente, es lo que te hace seguir despierto aunque sea la madrugada y lo que te llena sin saber la razón exacta, por primera vez no necesitas fórmulas, todo fluye. Se empieza a transformar en un invaluable tesoro lo que expulsa la voz de tu interior y sabes, o al menos tienes el presentimiento que se mantendrá a salvo.

Todo se siente y luce completamente diferente y de cierta manera nuevo, todo vuelve a ser más brillante, con más saturación y sin tanta atenuación. Ahora escuchas con más detenimiento, observas el alma y no los ojos, pones atención particular en los detalles, te fijas en el movimiento y en lo rápido que transcurre el tiempo sin que te des cuenta.

Abres el corazón sin importar el riesgo de ser dañado y experimentas la sensación más liviana porque en ese momento no cargas con ningún peso, en ese momento todo se vuelve claro, tanto que puedes ver a través y no hay barreras ni muros, solo puertas llenas de lo fantástico.

Empiezas a percibir lo emocionante y la esperanza te permite no solo sonreír con la boca, sino con la mirada, el corazón y el alma. Encuentras a alguien que sabe estar sin ti pero prefiere estar contigo y no huyes, al contrario tienes la seguridad de saber que la persona por la que esperas, es parte de tu vida.

-Mari Carmen Mtz Cano.

Y es que tal vez…

Con 22 años, creo saber ya lo que quiero en la vida, creo conocer los misterios de la felicidad y entender por completo el amor. Luego abro los ojos y me  doy cuenta que en realidad no sé nada, observo a los adultos  y creo no comprender lo que es la vida. Veo a la gente persiguiendo riqueza y mi ideal de felicidad parece no ser correcto. Contemplo las relaciones de pareja y mi concepto de amor se desvanece.

Creo comprender lo que es ayudar a los demás, pero al observar a aquel que te tiende una mano para luego ponerte el pie me siento perdido. Creo entender la honestidad pero al ver que sólo aparece cuando conviene ya no estoy seguro. Creo entender la pasión pero al ver al deportista entrar en prácticas desleales persiguiendo la victoria, me siento vacío.

Creo entender la valentía pero al ver que ahora se mide con golpes, siento ya no saber. Creo entender el sentido de la vida, pero al observar a la gente perseguir su cola, todo sentido se viene abajo. Creo entender el éxito pero el ver gente de traje con dinero y despotismo me hace dudar.

Y quien soy yo para juzgar, pero el amor con celos no es amor, y quien soy yo para decirlo pero la pasión por el deporte no es pretexto para ensuciar el juego, y quien soy yo para saber que la felicidad no está en lo material. Y quien soy yo para decírtelo, pero la valentía y la fuerza bruta se pintan aparte.

Y quien soy yo para saber lo que es la vida y como se debe vivir. Y tal vez en ser nadie está la respuesta. Tal vez en buscar la evolución propia sin tratar de vencer al prójimo está la verdad del éxito, tal vez en dejar lo material está la felicidad, y tal vez en amar sin poseer está el enigma de Dios.

Y sólo tal vez en ayudar sin esperar nada a cambio está la santidad, y tal vez pero sólo tal vez, en obrar derecho para evitar la mentira está la paz. Y tal vez en evitar la pelea se encuentra la valentía, pero sólo talvez en pensar diferente está la respuesta.

Y es que tal vez la humanidad ha abandonado su naturaleza, y es que sólo tal vez, el hombre nació del amor, pero no sabe amar, y es que tal vez se nos olvidó como hacerlo. Pero tal vez la sociedad está en lo correcto y amar es aprisionar, y la honestidad es para tontos, la pasión es siempre ganar, y ayudar es conveniencia.

Y es que tal vez escribo por escribir, pero es que tal vez tenga razón, y es que tal vez me creas, pero es que tal vez no, pero es que si lo haces tal vez se pueda evolucionar, pero si no es que tal vez no.

 Pablo M. López Navarro – 2015

Sociedad ¿qué pedo?

Cuando digo sociedad me incluyo. Cuando menciono sociedad me refiero al conglomerado de generaciones que hemos creado el monstruo que somos. Hablo en plural, porque aunque sea en menor escala, todos somos partícipes de esta asquerosidad. Hemos creado una sociedad en donde el dinero manda por encima de los valores y principios morales, hemos creado una sociedad en donde el rico es más que el pobre, en donde al millonario se le alaba y al pobre se le discrimina.

Vivimos inmersos en juicios y prejuicios que etiquetan todo. Un sinfín de críticas que lo único que hacen es privarnos de conocer la verdadera esencia del mundo, la verdadera naturaleza de  las cosas. Una innumerable cantidad de ideas erróneas que nos causamos por culpa de los estereotipos, que lo único que hacen es encadenar a la mente, privar a nuestra alma y suprimir nuestra expresión natural.

Pensamientos que prohíben la libertad humana con la que nacemos, juicios que lo único que logran es encajonar a la humanidad en un status quo, que pobre de aquel que sea lo suficientemente fuerte como para tratar romper, pues se enfrentará a una cantidad inmensa de críticas, de prejuicios, de comentarios venenosos y del desprecio de los demás, arriesgando su aceptación dentro del demonio al que pertenecemos.

Y he aquí donde pregunto, sociedad ¿Qué pedo? ¿Qué ganamos con discriminar, que ganamos con creer ser mejor que los demás, que ganamos con intentar hacer menos al otro para poder así resaltar, que ganamos con alabar al que posee belleza, y voltearle la cara al feo? ¿Qué no sabemos que los dos son humanos, creados de los mismos materiales, con la misma esencia y naturaleza divina?

¿Qué queremos lograr tratando de encajar en una cárcel que lo único que va a traer consigo son cadenas? ¿Qué ganamos con tratar de acallar al que intenta ser diferente? ¿Qué intentamos cuando tiramos veneno emocional al prójimo sólo porque se expresa distinto a nosotros?

¿Porque seguir un modelo de cómo vivir, porque tratar de copiar la idea que los medios y redes sociales venden de lo que en realidad es vivir? ¿Porque creerles que aquel que bebe más alcohol y tiene más mujeres es el más hombre? ¿Porque esclavizar a la mujer a la belleza, convirtiéndola en un simple trofeo? Mujeres, ¿porque querer ser ese trofeo?

Talvez sea el miedo a ser diferente, o el miedo al qué dirán, pero las mejores personas son aquellas que inventan su propia forma de vida, aquellas que rompen con los prejuicios y liberan su alma, aquellas personas que se atreven a ser felices a su manera, sin escuchar a los demás. Aquellas personas que son tan valientes como para dejar en paz a los demás, y permitirles la misma libertad de expresión que ellos pregonan.

Y cada quien es libre de vivir como su intelecto le mande, sólo invito a reflexionar, a darnos cuenta que hay otra manera de ser, que hay una salida por la tangente donde se puede volar libremente, un lugar en donde si te atreves a probar tu libertad, la vida comenzará.

 

¿A qué le temo?

Me doy miedo. Me aterra lo que soy. No sé a dónde voy ni de dónde vengo, no sé lo que quiero ni si lo quiero. No sé qué hago aquí, no sé si debería estar. No sé si le tengo más miedo a la idea de no estar, que a la de no saber para qué. Me dan miedo mis sueños, me aterra perseguirlos. Que si no es lo que quiero, que si no soy bueno al menos.

Me aterra pensar, me aterra no hacerlo. Porque envuelto en la maraña de pensamientos mi yo me dice que sí, mientras algo me dice que no. Si no pienso loco estoy, si callo mi mente solo me siento. Me aterra darle el control a la imaginación, me aterra seguir a la intuición. La vida en si me provoca escalofríos, salir al mundo real, conocer los lugares sombríos. Que talvez solo vivan en mi mente, que quizá el temor disfruta al jugar con la gente.

Que los cambios no son malos, que los sueños se hicieron para cumplirse. Fácil decirlo, difícil creerlo. Que es mejor vivir bajo una sombra, donde se respire seguridad, que es más fácil ser alguien normal. Que no sobresalir es la clave para sobrevivir. No sé si lo creo, pero mi corazón batalla para no hacerlo.

A mi cabeza le agrada la normalidad, a mi ser le provoca nauseas la rutina. Mi alma cree que es grande, me incita a encontrar la mina. A olvidar lo normal, y ser alguien irracional. Que tal vez tenga un gran potencial.

Me asusta mi luz, me da miedo mi capacidad. Que nací para ser normal, que romper el paradigma social sería algo brutal. Hacerlo me causa pavor, y he aquí donde no sé si es por confort. Que lograr mis sueños no es lo casual, que si los consigo me sentiré fatal.

Y entonces comienza la batalla, el miedo me paraliza, el temor me invade, la luz está a mi alcance, quemarme es lo que me aterra. Que si me quedo seguiré con vida, que si me arriesgo quizá muera. Que si lo logro talvez ya no quiera, que si no talvez también muera. Porque en realidad no sé lo que me aterra, si mi ángel o mi fiera. Porque en realidad sé lo que soy, pero creerlo no puedo, porque por más que mi corazón a la grandeza se aferra, el miedo a aceptarla es lo que me cierra.

Pablo M. López Navarro.

Penumbra y amanecer

Y si te miro no sé exactamente lo que sientes, no puedo descifrarte. No podría saber o decir si eres tú realmente o si estás envuelto en algo desconocido, si la confusión de tus pensamientos me involucra o me omite, si estás o no.

No sé como leerte, me cuesta entenderte aún cuando estas presente estás ausente y no siempre, la verdad es que no sé exactamente cuándo sí y cuándo no.

Ojalá pudiera encontrar una solución, un desvío, un alivio para aquello que sientes, para aquello que te apaga, para eso que te extingue poco a poco.

Te miro con ojos de impotencia, de saber que así como puedes, prefieres no hacerlo, prefieres estar oculto mientras todo te consume.

Desapareces y eres cambiante. Como un todo y un nada, como un momento de explosión y a veces de calma.

No pertenezco a la parte sombría del día, esa cuando el sol se va metiendo, y las luces se van apagando. Ese dónde las cosas son borrosas y nada está claro, dónde te pierdes y a veces no sales. Aquel lugar dónde te sueles esconder y prefieres hacerlo. A veces no entiendo como se disfruta la penumbra.

Aunque a veces mis días también sean negros, grises y un poco empañados. Aquí estaré cuando necesites saber que siempre habrá un motivo para ver un nuevo amanecer.

Mari Carmen Martínez Cano.

Un destino de 5 segundos

Miradas cruzadas, mismo principio que todo relato de amor, un encuentro espontaneo e impredecible de vistas, un entrelazo de almas que se observan a través de los ojos. Dos almas que vinieron a este mundo a estar juntas, energías que sin decir una palabra ya firmaron la eternidad.

Sin comunicación verbal, su destino ya se escribió, con solo una mirada ya se entregaron sin ataduras, sin saber sus nombres, su existencia ya sabe que pertenece al otro. El destino ha hecho su trabajo, las almas se han reconocido, saben que son una, saben que no hay más que decir, ni más que pensar, están hechas a la par. El amor brota por montones, la vida pone todo en sus manos. El destino ya propuso el escenario, los personajes ya protagonizan la novela, el amor hace de escenografía, la imaginación llena lo demás.

Todo resuelto, su vida se entrelaza, la procreación llega, y nada parece ser más perfecto. Todo es lo que algún día se soñó, su alma gemela regresó, el hueco en el pecho se llenó. Envejecer juntos es la misión, morir tomando su mano es el anhelo de ambos, cerrar esta historia como comenzó, con una última mirada es la intención.

El villano de la historia entra en acción, personas correctas coincidiendo en un tiempo que no. Todo acaba 5 segundos después de que comenzó, cuando la realidad decide volver, cuando  se dan cuenta que esta vida jamás existió.

Pablo López Navarro.

Tu sonrisa

Angelical como la primer brisa de verano,

tu sonrisa es algo sobrehumano.

Me hace suspirar con solo aparecer,

me hace desearla cuando llega el anochecer.

Porque ella es quien alumbra mi día

quien guía mi pasos,

la dueña de mi alegría

la que me tiene entre sus lazos.

Me encanta cual hechizo de ficción,

me enloquece cual si fuera su misión

me causa un muy dulce sabor de boca

cuando soy yo el que la provoca.

Dulce como lo fugaz de una estrella,

linda como el brotar de una flor,

tu sonrisa es increíblemente bella,

Tu sonrisa es mi nuevo amor.

Pablo López N.

 

Mientras todo pasa

Mientras las horas, los minutos y segundos pasan día a día y todo se desvanece, todo pasa lento pero al mismo tiempo tan rápido, abres y cierras los ojos, el viento te roza suavemente el pelo al caminar, levantas los ojos hacia el cielo, el sol te calienta por unos segundos, caminas y sigues caminando, contemplas, sientes, te destrozas, regresas, observas y analizas, divagas, te pierdes, entiendes y lo asimilas. Vuelves a cerrar los ojos y recuerdas que esto no es para siempre, ni tú, ni yo, ni nuestro alrededor.

Entonces todo empieza a fluir y te sientes tan ligero, tan débil, sin fuerza. Pero a la vez tan pesado, con impotencia y con coraje por dentro. Suspiras, miras más allá de lo que tienes cerca y todo empieza a brotar. Empiezas a explorar cada rincón de tu mente, cada pedazo existente porque ya nada es tangible, todo se mantiene en un recuerdo que nunca se irá.

Respiras y comienzas a llorar, hasta que descubres que es un final que jamás podrás entender, que cada vez que lo haces te duele más.  Tu ausencia se siente, no de la forma habitual, sino de esas ausencias que necesitas  llenar con memorias y recuerdos.  Donde te quedas aferrado a ellas y a los sentimientos, no sólo de lo pasajero sino de lo que queda.

Te extraño, como nadie podría lograr entender, como nadie podría sentir ni saber, porque este dolor no es de ella ni de él, es simplemente mío y me pertenece.  Así como las cosas que más quieres te pertenecen a ti, no del todo, solo por un momento. Gracias por ser parte de lo que fue y de lo que no regresará. Te quiero, hoy y siempre aunque estés ausente y me escuches donde todo es más claro y frío, donde el sol sale y también se mete, donde las estrellas salen cada noche para recordarme que no estás ausente del todo.

Mari Carmen M. Cano.

Que hermoso y a la vez terrorifico misterio…

Que pasa por tu mente, cuando por las noches te recuestas en tu cama tranquila y caliente, cuando tu mente ya no piensa mas en la rutina, cuando tu mente es capaz de imaginar tu día, cuando ya no queda más que dormir, pero tu cabeza se rehúsa a caer bajo los encantos de tu almohada. Que pasa por tus pensamientos en ese momento de lucha entre dormitar o seguir despierta. Yo me pregunto en ese mismo momento, si seré yo lo que pasa por tu imaginación, si seré yo la última persona en la que tu cerebro se enfoca; es un misterio que por el hecho de ser misterio me ilusiona, pero si fuese descubierto que no es así, me aterraría en sobremanera que fuese alguien mas en el último que piensas. Porque cuando tu mente sale del mundo real para entrar en el de los sueños, tus deseos más profundos salen a la luz, y daría hasta mi alma por ser uno de ellos, y al contrario pero a la vez el mismo resultado, moriría si fuese alguien más. Aún mi mente no duerme, aún mi corazón no está tranquilo, la duda me enloquece, sin embargo la respuesta me asusta… ¿Será que tu también piensas en mi? ¿Será que  piensas en alguien más?

Que hermoso y a la vez terrorifico misterio.

Pablo L. Navarrocropped-6704343732.jpg