A veces, sólo un segundo

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Tiempo, no me dejes ir tan rápido porque la idea me consume, no me hables de espera porque me canso, si tú le llamas término, no dejes que jamás lo olvide.

Si así es esto del transcurso, quédate un ratito en silencio y hazme compañía, no me dejes porque me vuelvo loca.

No vayas desapareciendo, ni esfumándote ni aclarándote porque te necesito así, lleno de color, lleno de vida. Siempre he preferido un verano a un invierno.

Tiempo, ¿Cómo se queda uno eternamente? Aún no supero todos mis miedos ni escalo todas las cimas, susúrrame en el oído que todo va a estar bien, con tono gentil, sin apresurarme porque me empiezo a sentir confundida y temerosa.

Y si de repente volteo y te veo jugando con los recuerdos, desordenando todo y me dejas una pequeña herida y los cajones revueltos, sánala y acomódalos, deja que mire hacia adelante porque no suelo voltear hacia atrás cuando voy caminando.

Y si me ves sin ánimo deja que me recueste y que se absorba lo malo para que cuando me levante todo se haya ido.

Todo es casi tangible hasta que se convierte en aire, polvo o estela, hasta que desaparece y lo único que queda es la esencia.

Y si me quedo en un huequito, ahí…Atorada en un espacio, en un momento, en un instante, que sea luz, no la que te guíe, la que te de fuerza y te aliente a sonreír, a descubrir y a tomar lo que venga aunque sea un camino lleno de piedras o curvas.

Siento que falta mucho aunque nadie sabe cuándo y todo pasa tan rápido sin tan siquiera tener la oportunidad de recordarlo todo, qué desgracia.

Agradezco tu serenidad, tu andar constante y tus lecciones, el paso perfecto y los momentos indicados, desafortunados y llenos de todo.

Extiende mis momentos de ilusión. Sí esos, los que están llenos de magia….Detente, congélate y déjame derramar una lágrima de felicidad, como si todo fuera un sueño.

Déjame tener el necesario o el que me haga falta aunque de algo estoy segura, nunca va a ser suficiente. Y que no se me quede nada atorado en la garganta, que todo fluya y que el viento me lleve al mejor destino, al que yo vaya creando, a una nube con escaleras que lleven más arriba de lo esperado y cruce la línea de lo fantástico, de aquello que solo se puede ver con los ojos cerrados y el corazón cargado de emociones.

Cuando me dejes ir, asegúrate que haya hecho de todo un poco, que haya recorrido, visto, asimilado, aprendido, tropezado, levantado, luchado y disfrutado. No me dejes ir así como así porque yo también tengo muchas cosas que enseñarte.

-Mari Carmen M.Cano